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lunes, 16 de enero de 2012

RICARDO VICENTE Y CUANDO DIGO YA ES MAÑANA MISMO (La grandeza de lo sencillo)


Hola amigos,

Enero, el mes de las promesas incumplidas. No he dejado de fumar, no he dejado de salir, no he sentado la cabeza, no he ahorrado, no he ido a correr tres veces por semana, no he ordenado mis papeles, no he hecho ni el uno por ciento de todo aquello que me había propuesto. Pero a modo de absolución interna y como desagravio por las constantes faltas cometidas, he decidido volver a grabar unas canciones en nuestra cinta de cassette. Hoy os van a encantar porque son adictivas y muy personales, espero que las disfrutéis tanto como yo. Mi protagonista de hoy: Ricardo -Richi- Vicente.

Perdiendo el tiempo miserablemente mientras navegaba en Facebook (no negaré que me encanta perder el tiempo) encontré una página llamada "el Costabravismo como fisolofia de vida". No pude evitar clickar al famoso "me gusta". ¿Qué es el costabravismo? Creo que el término lo inventó Sergio Algora (quién si no) y Ricardo lo define en su blog como "elegir el lado más luminoso de la vida ante situaciones difíciles; ser caballo ganador cuando la carrera ya terminó y continuar en la busca de la playa perfecta". Me apunto a esa filosofía, que no es otra que la que se transmite en las canciones de la Costa Brava y en los spin-offs posteriores con Fran Nixon y Richi Vicente como pontífices de este movimiento.

Me sonaba Ricardo Vicente de la facultad de Filosofía, donde me solía tomar pinchos de tortilla y respirar su ambiente decadente con mi gran amiga del alma alejada de las aulas verdes de Derecho. Me gustaba la Costa Brava, pero Ricardo Vicente fue una incorporación tardía y creo que solo aparecen canciones suyas en el último disco. Lo cierto es que conocí las canciones de Ricardo a través de mi profe de guitarra, gran músico y amigo, Javi Tafalla, que fue el que me descubrió a Francisco Nixon y por consiguiente a su acompañante en la sombra. Supongo que el propio Ricardo Vicente no es consciente del talento que tiene, pero construir canciones a partir de cuatro acordes que transmitan sensibilidad, melancolía y esperanza no es tarea fácil.

Ahora, su nuevo proyecto es un disco con Fran Nixon y New Raemon llamado "El problema de los tres cuerpos". El disco me encanta, pese a que creo que las canciones de New Raemon se salen un poco de la temática kitsch llegando a parecer incluso canción protesta... Pero lo cierto es que la crítica ha coincidido en alabar el disco y especialmente los tres cortes de Ricardo Vicente. Sus tres canciones, y todas las anteriores representan la grandeza de lo sencillo.

Por orden inverso, la primera de las tres canciones que voy a grabar en la cinta es "Todos tus caballos de carreras", la historia de un perdedor, como tú, como yo. La letra es de un sentido y profundidad inmenso, con frases tan espectaculares como "yo vivo con poco más que sopa en el bolsillo, y te quiero decir, que aún no me he rendido, como caballos que no saben que han perdido". Todos somos protagonistas de una historia similar y seguramente sin pretenderlo, esta canción toca hondo. Para mí, es una obra maestra, por el ritmo, el mensaje, la letra, la métrica. Sin duda, insuperable.



La siguiente canción es del proyecto conjunto de Fran Nixon y Richi Vicente "Gloria y la Belleza Sureña". De todas me quedo con "San Fernando" una canción coral de amistad, simple y honesta.


Y la última, del disco de Nixon "el perro es mío", con frases que me engancharon desde la primera escucha "salgo cuando no tengo ganas así vuelvo pronto y no me tomo de nada" o "veo más que nunca la tele y lloro en los concursos donde regalan fama". En fin, imperfectamente perfecta.


Por cierto, lo olvidaba, tocan el próximo día 18 de febrero en Zaragoza. No os lo perdáis!

viernes, 10 de junio de 2011

Tierra de Cierzo y las noches con fuego de rosas

Hola amigos, he vuelto de mi viaje planetario a los submundos del INEM, a los funcionarios tan amables (ironía máxima), los impresos, las filas, los sellos,en fin, he vuelto, con heridas de guerra y alguna secuela, pero me he rehecho de mis cenizas, como el Fénix, con ánimos renovados y proyectos de futuro incierto y aventurero. Treinta y cuatro años es una buena edad para renacer, aunque en esto de renacer ya me estoy convirtiendo en una auténtica experta...

Por fin he visto “Tierra de Cierzo, al Este del Moncayo”. Encargué el DVD junto con el libro (chulísimo, casí más que la película!) en el kiosko el jueves pasado. Tenía muchas ganas de ver el largometraje de Jorge Nebra, haciendo apología de la música aragonesa de los últimos treinta años y no me defraudó en absoluto.

No voy a hacer una crítica del film, puesto que no tengo habilidad ni criterio para ello, pero sí tengo claras dos cosas: la primera, que no dejéis de verla, es un documental curioso, lleno de recuerdos, tal vez demasiado nostálgico, pero un recopilatorio más que bueno acerca de lo que supuso la música aragonesa en los últimos años… la segunda es que, ni están todos los que fueron, ni fueron todos lo que están.

El Cierzo, ese viento que nos vuelve locos a los Zaragozanos es el eje en el que gira la película cuestionándose si de ello puede nacer tanta creatividad. No sé si el Cierzo da creatividad, pero en esta nuestra Comunidad, tendemos más a tirarnos piedras que a reconocer nuestros propios méritos. Al grano, Aragón ha sido y ES cuna de grandes grupos y artistas musicales y negar esta evidencia sería algo falaz. Ahora bien, comparar los grupos de los ochenta con la “Movida”, puede ser algo exagerado ¿no os parece?

Eché de menos más minutos a la Zaragoza Mod de los Ochenta, con Imágenes de Archivo a la cabeza (luego llamados “Intrusos”, por un conflicto de propiedad intelectual), con su himno “Fin de semana Total”, que aún no entiendo por qué no la pinchan en los bares… Me trae recuerdos de mi tierna infancia, cuando iba a jugar a casa de mi vecina y amiga, que resulta que era hermana del batería Nacho... Todavía  me acuerdo cuando se ponía esos zapatos blancos y negros que hace poco me enteré que se llamaban "jam shoes". Eran los mods, me encantaban sus ropas, sus motos y sus discos...

También eché de menos a grupos indie más allá del Niño Gusano y Nothing, como por ejemplo “El Regalo de Silvia”, que creo que ni siquiera se nombra a lo largo de todo el metraje. Igualmente, nada se dice de La Casa de la Paz, donde cogíamos el autobús para ir al colegio y de los punks que pasaron por ella. No solo había okupas, sino conciertos, performances, exposiciones, debates políticos, fue un sitio transgresor y creo que merecía ser recordado.


No obstante, me encanta que el director haga las entrevistas en bares míticos de Zaragoza. Los de ahora, como el Bacharach (lo del Moss ni lo comentamos, para mí una metedura de pata en toda regla), y los de antes: el Mañana o la Estación, por ejemplo… Y hoy es lo que reivindico en mi cinta de casette, ir a los bares, para charlar, para reir, para bailar, pero sobretodo, para escuchar buena música. Antes, cuando no existía Internet, íbamos a los bares a escuchar música. Me acuerdo con especial cariño del Central, de las charlas que nos pegábamos casi a diario, su cerveza y su mesa de billar. Os dejo una foto de una de las cintas de casette que me grababa uno de sus DJs llamado Diego, que me encantaba cómo pinchaba. Tener una cinta del Central era tener un tesoro, y por eso todavía las guardo. También me acuerdo de los bares de esa zona, como el Planeta Buffalo, con esa bola discotequera que me hacía tener alucinaciones cada fin de semana y que a una amiga mía le provocaba delirium tremens, o del Fantasma y su particular surrealidad, escuchando a Pavement y después a Raphael. Por cierto, me encantó el homenaje a Sergio Algora escrito por Gómez Milián en el libro y especialmente emocionantes me parecieron las lágrimas contagiosas de Andrés Perruca en la pelicula.


Nací en el 76, así que la Sala Metro me pilló demasiado joven, pero eso sí, viendo las imágenes que salían de la Sala a reventar semana tras semana, con filas interminables en la calle que impedían el acceso a los propios grupos musicales si que me produjeron nostalgia… Ojalá hubiera algo así ahora, pero lo cierto es que la gente no va a conciertos, salvo los cuatro de siempre, que merecerían ser homenajeados por su afición y ganas.


Como recuerdo de lo que fue, el documental es bastante ajustado a la realidad, quizás se le pueda reprochar no hacer alusión apenas a la actualidad aragonesa, con más calidad y la misma ilusión que antaño… Me refiero por ejemplo a Bigott, del que solo se emiten unas imágenes con unos acordes de fondo, cuando realmente podríamos calificarlo como el mejor músico español de la actualidad. En cualquier caso, supongo que no es un fallo, sino simplemente una puerta abierta a la secuela de la película, ya que música nos queda para rato...


Os grabo tres canciones zaragozanas. Una por década. Los ochenta, con los Intrusos y su "Fin de Semana Total"...Realmente no tengo ni idea de qué año es, pero la original, antes de ser regrabada en una multinacional, es de los ochenta seguro...TEMAZO!!

Los noventa (tempranos) con Días de Vino y Rosas y mi canción favorita "Cartas de Bonjou". El video es cutrísimo, pero son ellos en directo, en la Sala En Bruto... Se trata de recordar...

La actualidad, con el inclasificable Bigott y "Sparkle Motion". Ojo a la coregrafía, entre Britney Sprears y los Backstreet Boys. Bailan mejor que yo (y eso, lo reconozco, me jode!)

lunes, 20 de diciembre de 2010

BIGOTT o ese hombre peculiar (dead mum walking)



Hola amigos,

En la cinta de casette que os estoy grabando, no se me puede olvidar otra referencia nacional que por su grandeza y personalidad, parece que no lo sea… Esto no es más de lo mismo, es algo nuevo, es único por mucho que los críticos inviertan líneas y líneas en etiquetar a este individuo. Estoy hablando de Bigott, si, de ese tío algo peculiar con esas barbas y bigotes desaliñados y pinta de inadaptado social que todo lo que tiene de loco, histriónico y bohemio lo tiene de noble y artistazo de los pies a la cabeza.

No sé si hace folk, country, pop o psicodelia, no sé si se parece a Devendra Banhart, Johny Cash o Lou Reed, no sé qué coño dice en sus letras hipersurrealistas pero con un misterioso sentido en todas ellas, no sé por qué logra conmoverme con sus canciones, pero sí que sé que es auténtico, que no finge, que no es una fachada sino que Bigott que es tal cual se muestra, es tan real como lunático y que no todos comprenden su desvergonzado sentido del humor…

He podido escucharle varias veces en directo, la última este viernes en la Sala López, y sin duda suena incluso mejor que en los discos. Ver su espectáculo teatral-tribal no tiene desperdicio. Sin duda me rindo a sus pies. No solo muestra un desparpajo y espontaneidad inusual encima del escenario, sino que además tan pronto mueve sus caderas como Shakira como se “tira al público” en el sentido literal de la palabra. Por no hablar de los que le rodean, Paco Loco, el mejor productor del panorama indie nacional y una especie de hombre-orquesta, su mujer Muni Camon y Clara, su bajista y fuente de inspiración, que no solo borda su papel sino que resulta que canta como Nico de la Velvet y nos hizo estremecer en las baladas cantadas a dúo con Bigott…

Así que no he podido evitar grabaros un par de canciones de Bigott. Creo que merece un hueco en nuestra cinta de casette y aunque nunca me ha gustado duplicar canciones en mis cintas, para reflejar lo aquí contado forzosamente tengo que poner dos. La primera, “dead mum walking” canción dedicada a su madre, una señora de los pies a la cabeza con un enorme corazón que nos ha dejado huella a muchos y la segunda, cantada a dúo con su Clarín, “The party” en directo. Aunque mis preferidas son "she is my man" o "the jingle" creo que por aclamación popular, estas que os copio a continuación espero os gusten.


Y como no sé si tendré tiempo de felicitaros las navidades antes de colgar mi próximo post, aprovecho para desearos lo mejor en el 2011 y mandaros un beso enorme.